El nacionalismo tiene la imperiosa necesidad de inventarse un pasado que no existe

El nacionalismo tiene la imperiosa necesidad de inventarse un pasado que no existe

Nuestra intención al reeditar «el absurdo del nacionalismo vasco» es dar un valor de sinécdoque al nacionalismo vasco, y proporcionar a nuestros lectores las claves para entender que cualquier nacionalismo supone la disolución de las patrias como entidades naturales que vinculan al individuo con la comunidad.

Sin duda alguna, el siglo XXI es heredero de la disolución política y moral del siglo XX, por lo que no resulta extraño que un texto de hace casi cien años (fue escrito en 1923) conserve actualidad, y pueda ser faro para descubrir las incongruencias y absurdos de un nacionalismo, que, si no estuviera destruyendo nuestra Patria común, llegaría a ser jocoso.

A nadie se le escapa que el nacionalismo es lo contrario al amor a las tradiciones, a la herencia de nuestros mayores, a la historia, y a las costumbres populares. El nacionalismo, que se erige en paladín de las tradiciones, siempre tiene la imperiosa necesidad de inventarse un pasado que no existe, de imponer una uniformidad opuesta a las libertades civiles, y de evitar someterse al sufragio de los siglos, y de la historia común. Es precisamente esa necesidad de crear un pasado de ficción lo que diferencia al enfermo nacionalismo del sano patriotismo.

Discutir sobre la unidad de la Patria, no es discusión baladí, pues la disolución de las patrias históricas, cuando estas son encarnación del espíritu católico, es uno de los principales objetivos de la Revolución.

Defender la unidad, en la diversidad de los pueblos integrantes de la Hispanidad, es uno de los caminos más seguros para vencer a la hidra revolucionaria, y en este sentido, Víctor Pradera nos ofrece un interesante estudio sobre los principales dogmas nacionalistas que inspiraron, y siguen inspirando, todos los nacionalismos disgregadores que asolan los pueblos hispanos.

Los libros de nuestra colección pretenden ser una luz, en la oscuridad, un hito en el laberinto, una esperanza en el horizonte, y en este sentido nada más admonitorio que la advertencia que nos realiza el propio Víctor Pradera:

«no tendréis siquiera la grandeza de vuestros recuerdos, y mientras vuestras almas sociales vaguen solitarias por los campos de la Historia, en condenación dantesca que estremece, vuestros cuerpos profanados […] irán atados al carro de la plutocracia nacionalista»

 

Disponible en papel y ebook

Todos nuestros ingresos se reinvierten en la difusión de las doctrinas tradicionalistas.